
Mi gran error al entrar al teatro el día de hoy, fue asumir que iba a ver una obra de suspenso o terror. No se si fue el título de la obra — Misery — o el nombre “Stephen King”, no se si fue la publicidad negriroja o lo que sea que haya sido. El punto es, cuando entré al teatro el día de hoy, no esperaba para nada lo que estaba a punto de ver, y gracias a dios, no hay nada que un tipo promedio como yo odie más que dejar la televisión para ir a sentarme en una butaca a ver algo serio y deprimente.
Misery es una obra comedica en la que se relata el día a día de una pareja poco común: Annie y Paul. Paul es un escritor reconocido, Annie es su fan número uno. Cuando el destino los puso juntos tras una tormentosa noche de invierno, ninguno se esperaba las hilarantes locuras que estaban a punto de suceder, pues si algo tienen en común este loco par es su amor por los comentarios ingeniosos y jocosos ante la adversidad, porque hey, nada para curar la amputación como un buen chiste. El público ruge de risa. Ovación de pie. Hemos pasado el tiempo de nuestras vidas.
Si tuviera un comentario negativo, tendría que decir que la música era un poco lugubre y aburrida, definitivamente mataba el ambiente.
Miles de risibles mexicanos no pueden estar equivocados.
Calificación: ★★★★★★


